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Desde la Imprinter al Smart POS: La historia de las “maquinitas” de pago

Desde los primeros equipos hasta la tecnología sin contacto, las soluciones de pago impulsadas por Transbank han revolucionado la experiencia de comercios y personas.

Este contenido es presentado por Transbank

En los últimos 35 años, los métodos de pago en Chile han experimentado una enorme evolución. Lo que antes parecía lejano —como los pagos sin contacto o las transacciones a través de billeteras digitales— se ha convertido una realidad accesible para los comercios y consumidores.

En ese contexto, Transbank, que ha desempeñado un rol fundamental en la transformación de la forma en que los chilenos realizan sus pagos, nos abrió sus puertas para conocer las diferentes máquinas que han circulado en el comercio nacional y que han facilitado el pago con tarjetas. Desde hace 35 años, decenas de aparatos han evolucionado para adaptarse tanto a la tecnología como a las necesidades de los clientes.

Para comprender la evolución de los métodos de pago en Chile, es necesario remontarse a los años en los que la Imprinter dominaba. Este dispositivo manual fue el primero en permitir el pago con tarjetas de crédito en nuestro país.

La Imprinter fue el primer POS utilizado en Chile para pagar con tarjetas.

Este método pionero operaba mediante un sistema de impresión manual, que registraba los datos de la tarjeta a partir de su relieve. El proceso de pago era lento y engorroso; el comerciante debía verificar manualmente la validez de la tarjeta y el monto disponible, confirmando todo a través de una llamada telefónica. Además, presentaba otras complicaciones, como el daño frecuente de las tarjetas y el posible atasco de la máquina.

A pesar de sus limitaciones, la Imprinter representó un avance significativo en la época de los 80’. Este método permitió a los chilenos realizar compras sin la necesidad de portar grandes sumas de efectivo y poder pagar —por primera vez— con sus tarjetas de crédito.

La llegada de Redcompra y la revolución de los POS

Luego de la introducción de la Imprinter, los terminales de punto de venta (POS) electrónicos hicieron su aparición en el mercado chileno. En un principio, en la década de 1990, estos dispositivos constaban de dos partes: una teclera para capturar el monto y registrar los datos, y una impresora.

Se conectaban por la vía telefónica con los computadores centrales, que autorizaban las transacciones en un lapso de 20 segundos, los cuales se fueron reduciendo con el paso de los años.

"Ya no era un terminal solo autorizador. Antes, el comercio tenía que ir al banco o a Transbank y depositar los vales para recibir el abono a fin de mes. Tener terminales que autorizan y capturan al mismo tiempo nos permitió pagarle a los comercios en menos tiempo, de 24 a 48 horas bancarias”, detalló Miguel Velásquez, jefe de Área de Transbank.

Algunos de los POS con pin pad incluido.

La llegada de Redcompra a mediados de los 2000 transformó radicalmente el ecosistema de pagos en Chile. La incorporación de la tarjeta de débito como método de pago representó un avance en la experiencia de compra, tanto que hoy en día es uno de los medios de pago favorito de los chilenos. Los POS requirieron una adaptación: un pin pad, en el que los usuarios pudieran digitar la clave de la tarjeta, además de la necesidad de contar con dispositivos que cumplieran con los estándares de protección establecidos por las marcas.

"La evolución tiene relación con varias cosas. Con la seguridad, porque el equipo tiene que ir a la par con los posibles fraudes, con tecnología y con comunicación", comentó Raúl Núñez, jefe comercial de Grandes Empresas de Transbank. Estos avances también son impulsados por las propias necesidades del mercado y de los comercios.

Los terminales de venta electrónicos permitieron la conexión directa con las instituciones financieras, lo que facilitó la aprobación de transacciones en tiempo real, a diferencia del proceso con la Imprinter. Esta innovación contribuyó a la popularización de las tarjetas con banda magnética, y más adelante con chip.

La evolución al Smart POS

Hacia 2010 el comercio operaba principalmente con dispositivos conectados a líneas telefónicas. Sin embargo, el aparato Verifone VX680 llegó para cambiar esa tradición.

Con este equipo comenzamos una evolución. Fue el equipo que le daba la solución a los restaurantes y a los operadores turísticos dado que contaba con conexión Simcard y Wifi, por ejemplo", comentó Juan Pablo Serey, KAM de Grandes Empresas de Transbank.

Con el continuo avance de la tecnología, también surgieron los pagos sin contacto (contact less) a través de tarjetas y dispositivos móviles. Este desarrollo dio lugar al Smart POS, un dispositivo que integra las funcionalidades de un terminal de pago tradicional con las capacidades de un smartphone o tablet.

El Smart POS permite pagar con billeteras digitales y QR, además de incluir otras funciones que permiten a los comerciantes organizar sus empresas.

Esta innovación permitió a los comercios aceptar no solo tarjetas de crédito y débito, sino también otros métodos de pago, como billeteras digitales y códigos QR.

La característica diferenciadora del Smart POS radica en que, además de funcionar como un medio de pago, también es una plataforma que puede aceptar diversas aplicaciones comerciales, abarcando desde la gestión de inventarios hasta el control de ventas y la generación de reportes financieros en tiempo real, los que son desarrollados por diversos integradores.

La versatilidad de este dispositivo lo ha convertido en la herramienta preferida por muchos que buscan una solución completa para su negocio. Sin embargo, aún existen comercios que prefieren terminales más tradicionales. Pensando en el futuro, se observa una tendencia hacia los pagos en dispositivos de autoatención, soluciones integradas y pagos invisibles.

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