"Nunca más prestaré dinero a una amiga… Porque en ese mismo instante pierdes la amiga y la plata". Así de tajante fue Verónica (52 años, secretaria) al ser consultada sobre si volvería a prestarle dinero a una amiga. El 2014 accedió a un préstamo bancario de $1.000.000 para que su mejor amiga pudiera iniciar una pyme luego de quedar cesante.
La secretaria asegura que, al momento de obtener el crédito, su amiga se comprometió a pagarlo en 12 meses. Sin embargo, eso nunca ocurrió. Ante la incertidumbre, Verónica tuvo que asumir la deuda que, si bien en el papel le correspondía, se la dejó quien era mejor amiga.
Esta deuda se juntó con otros gastos personales. "Yo tenía una cuota mensual que pagar y tuve que asumir la de ella también. Fue un año de apuros económicos. No tenía ni para comprarme un café", recuerda.
Su situación no es nueva ni particular. Muchos chilenos, en tiempos de crisis, se ven obligados a pedir dinero prestado a amigos o familiares. Por lo mismo, son muchos también quienes acceden a prestar sus ahorros o que incluso -como Verónica- acceden a préstamos con entidades financieras para ayudar a sus cercanos.
El problema de lo anterior es que en muchas ocasiones el acuerdo de devolución no es respetado. A Felipe (57 años, antropólogo), también le pasó con un amigo.
"El acuerdo era que pedí un crédito de $6.000.000 a mi nombre para comprar un furgón que él tenía que ir pagando mensualmente. El acuerdo de la devolución era que al final, cuando se estabilizara económicamente, se iba a vender el furgón y se me iba a devolver todo", comenta.
Sin embargo, jamás le devolvió el dinero. "Por problemas varios, dejó de pagarme el crédito del furgón, lo que impactó en que tuvo que ser devuelto a la empresa que lo vendió. Quedó una parte de la deuda que me ha perjudicado mis finanzas personales, sobre todo para poder pagarle la universidad a mis hijos", señaló.
Una tendencia entre los chilenos
Los préstamos informales son una tendencia recurrente en la sociedad chilena. Desde la sociología, tiene que ver con una relación poco saludable con el dinero.
"El chileno tiene una relación con el dinero un poco culposa, el dinero se ve como un recurso culposo que no es tan fácil gastar", señala Sebastián La Rivera, sociólogo de la Universidad Católica.
En este sentido, señala que en general "no es tan fácil llegar y usar lo se tiene, el ahorro es importante". Además, añade otro factor que interfiere en esta relación: la falta de educación financiera que, en general, no hay en el país.
Sin embargo, hay un rasgo en la personalidad de los chilenos que La Rivera destaca: la generosidad. Por ahí cree esta tendencia de prestar dinero, muchas veces sin considerar las consecuencias posteriores.
"El chileno es generoso, es amigable en el sentido de que es caritativo cuándo puede y cuando no puede también intenta hacerlo", afirma. Una característica que asoma en jornadas solidarias y campañas de beneficencia.
Felipe reafirma esta teoría. "Sí, volvería a prestarle plata a algún amigo. Sí es que está mal y puedo ayudar, obviamente que sí. Pero tal vez un poquito más acotado y con menos riesgos para mí", confirma el antropólogo.
Ahora, si bien existe una tendencia del chileno a ser caritativo, es importante señalar que la relación con el dinero varía según cada persona.

La psicóloga Daniela Salinas recalca que "cada persona tiene una relación específica con el dinero que va a tener que ver con su propia historia y depende de cómo también sea esa relación intrapersonalmente hablando, va a hacerlo con un otro".
"El dinero en el sistema en el que nos movemos significa libertad, significa poder, significa incluso y -lastimosamente- derechos", añade Salinas.
Otro factor que influye en la tendencia de los chilenos a prestar o pedir prestado dinero es la burocracia que conlleva pedir un crédito de manera formal y el pago de intereses. "Si no pago a tiempo en el banco me quitan un montón de beneficios que afectan en otros ámbitos de la vida", comenta Sebastián La Rivera.
En este sentido, "perder un amigo no es tan grave a nivel social, con respecto a cómo funciona el sistema", señala el sociólogo.
¿Por qué cuesta tanto decir "no"?
Gabriela (56 años, profesora) ha tenido que pedir en más de una ocasión dinero prestado a sus amigos. "He pedido dinero prestado para pagar otras deudas, hay muchas veces que surgen gastos imprevistos que no me permiten llegar a fin de mes", comenta.
La docente cuenta que para elegir a quién pedirle dinero analiza sus opciones. "Evalúo si la persona tiene los recursos para prestarlos, luego la confianza que existe con ella y que esté dispuesta a prestar dinero".
Sin embargo, pedir prestado no es una situación cómoda para ella, pero sí la única alternativa que aparece cuando su sueldo no le alcanza. "Es una sensación terrible, genera frustración, vergüenza e inseguridad. Uno tiene miedo a quedar en vergüenza y que te digan que no", añade.
Responder con un "no" es una opción posible. Sin embargo, en muchas ocasiones existe miedo a dar esta respuesta.
"Decir que ‘no’ es de una u otra forma poner límites a otro que te pide algo, y también es no satisfacer el deseo del resto, entonces puede primar el miedo a perder el vínculo", afirma la psicóloga Daniela Salinas.
"Cuando las personas son cercanas a nosotros se nos dificulta más pensarlas de manera racional y más poner límites. Se nos dificulta más actuar desde una manera más fría", añade Salinas.
Adriana Sarrazin, psicóloga experta en vínculos, complementa lo anterior. "Las personas con baja autoestima o inseguras de sí mismas tienen más problemas para decir que no ante pedidos de dinero porque temen que al negarse se pierda el vínculo", dice.
Asimismo, desde el punto de vista sociológico, Sebastián La Rivera recalca nuevamente la generosidad del chileno. De ahí la dificultad de decir "no".
"La mayoría de los chilenos también se ha visto en una posición de no tener plata, entonces también está esta culpa de decir 'pucha, yo estuve ahí, me hubiera gustado que me hubieran ayudado, voy a ayudar con lo que puedo'", comenta.
Recomendaciones antes de prestar plata a un amigo o familiar
Antes de hacer el préstamo de dinero los expertos recomiendan analizar cada situación en particular.
En este sentido es importante la confianza que se tiene con la persona. Veronica añade otro elemento que tiene que ver con la suma de dinero: "No volvería a prestar a menos de que sea una suma que no perjudique mis finanzas y que esté dispuesta a perder".
Francisco Ackermann, ingeniero comercial e influencer de educación financiera recomienda en primer lugar "jamás endeudarse para prestar". Asimismo, también sugiere a quien prestará el dinero pensar "como un banco".
"Ustedes tienen que ser el banco. Ustedes van a ser prestamistas familiares, sean como el banco y pregúntense si está persona tiene un comportamiento de pago negativo, ¿por qué me va a pagar a mí? ¿Por ser familiar? Probablemente no. Entonces, uno tiene que aplicar el mismo criterio", señaló en conversación con Chócale.
El influencer, además, concuerda con el planteamiento de Verónica. "Mi pensamiento es que si vas a prestar plata es que ojalá asumas que hay un riesgo de que no te paguen y que eso no arruine la relación familiar".
Las finanzas son indesligables de las relaciones humanas. "La idea no es tenerles miedo y dejarlas completamente aparte, sino aprender a manejar acuerdos y llegar a soluciones que sean justas para ambos, especialmente cuando hay convivencia", cierra Adriana Sarrazin.
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